URGE: ENVIEMOS LUZ.

serunserdeluz

Una querida amiga, si no de todos, de la mayoría de esta comunidad, me pidió que le enviara mucha luz porque están pasando por momentos oscuros.

También me pidió una cadena de blogueros nobles para enviarle mucha luz.

Se trata de IrlandaIrlanda y Marcial Candioti que viven en Argentina.

Así que la petición está hecha, por favor envía luz, oraciones o tus mejores deseos para Irlanda, Marcial y para toda Argentina y los países en problemas, ya que la luz alcanza para todos.

Si puedes, comparte este post o haz uno tuyo y publícalo para que llegue a más personas de buena voluntad.

Abrazos de luz para todos.

Silvia

Serunserdeluz

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Belleza

En muchas ocasiones nos complicamos la vida en búsqueda de la felicidad sin darnos cuenta de las “pequeñas grandes” cosas que tenemos alrededor.

“Verde es el color principal del mundo, y a partir del cual surge su hermosura.”
– Pedro Calderón de la Barca
Imagen de autoría propia

La fuerza reparadora de un abrazo

Cualquiera que se asomara hoy a la ventana y no fuera consciente de la estación en la que estamos juraría que era pleno otoño. Después de unas jornadas de calor sofocante, amaneció prometiendo otro magnífico día de agosto; sin embargo, las nubes cubrieron el cielo y pronto empezó a diluviar. Y aquí en la montaña, los cambios de temperatura a veces son tan drásticos que se puede pasar en horas de la búsqueda de refugio a la sombra a la necesidad de acurrucarse al calor de una manta en el sofá. Ahora puedo decir que tampoco se está tan mal frente a la chimenea y tratando de contar cómo me siento hoy.

Siempre que en el colegio me mandaban hacer una redacción recuerdo que lo odiaba; un tema obligatorio me parecía una tortura. Sin embargo hoy en día, sin obligaciones sobre el qué contar, para mí las palabras fluyen rápidamente como una forma de exteriorizar lo que pasa por mi mente, imaginando que tuviese a alguien enfrente que conectase con mis emociones. Alguien quien, leyendo estas palabras, pensase “a mí me sucede igual” o “entiendo lo que quieres decir ”. Y eso simplemente para mí ya vale la pena, me libera, me descarga del peso de mi gran mochila.

Y quería contar hoy la fuerza reparadora que tiene un simple abrazo, más aún cuando este es totalmente inesperado. Ayer al despertar me sorprendieron así mis dos sobrinos. El mejor regalo que podía recibir. No soy dada a tener mucho contacto físico, pero en este caso, hablo del valor terapéutico del abrazo. Y es que, mientras me sentía abrazada por dos personas a las que quiero tanto, mi deseo era permanecer así para siempre. Inmortalizar ese momento. Sentir su cariño, su calor, ese abrazo que aunque aparentemente signifique un simple “te quiero “ a la vez significa tanto que es imposible ponerle palabras. El amor incondicional. El abrazo de “ahora estoy aquí contigo”. La fuerza reparadora de un simple abrazo.

“Un día alguien te va a abrazar tan fuerte que todas tus partes rotas se juntaran de nuevo.”
-Alejandro Jodorowsky-

Delicadeza

Supongo que no seré yo la única persona que en alguna ocasión ha tenido la sensación de que cuando algo sale bien parece que ha llegado la “buena racha” y por el contrario, cuando algo viene mal, utilizamos el típico dicho “no hay dos sin tres”. Esto último es lo que estoy atravesando en estos momentos, entre vaivenes de dolorosas noticias inesperadas y mi introspección durante la cual, los últimos acontecimientos acaecidos me han llevado a reflexionar sobre el sentido y significado de la vida.

Y es que en las últimas semanas, dos corazones jóvenes y fuertes se rompieron sin previo aviso. No sé si debido a la similitud de edad o la cierta cercanía con esas personas estos hechos me han conmocionado de alguna a manera. Vivimos con prisas, dando por hecho de que mañana será otro día cualquiera, sin apreciar la infinidad de cosas bellas que nos pasan a cada instante, como ese rayo de sol que por alguna extraña razón se nos antoja sofocante, ese chapuzón en el río que de niños tanto disfrutábamos y ahora nos resultaría helador o esa brisa que refresca nuestro rostro y, sin embargo, nos despeina la melena.

Quisiera regresar a mi niñez; aquella época en la que no había sufrimiento ni preocupaciones. Esa etapa en la que, cuando alguien cercano se iba, nuestros padres se encargaban de contarnos delicadamente que se había “ido al cielo” y esto nos llenaba de tranquilidad y esperanza de que “desde allí nos seguirá cuidando”.

Y dejando a un lado creencias y religiones (todas y cada una de ellas respetables), aquella etapa de niña terminó hace tiempo. Como todo el mundo, he sufrido pérdidas dolorosas y he transitado por el camino de la tristeza hasta que el tiempo ha ido cicatrizando las heridas. Pero en este caso en particular aún estoy más consternada por la forma en que me enteré de la última.

Después de dos días en la ciudad realizando trámites cotidianos, regresaba de nuevo con ansia al pueblo. Nada más salir de casa me encontré con un compañero de trabajo quien, abruptamente en cuanto me vio me dijo textualmente: -“Cristina, ¿sabes que se murió tu amiga?. – Todo se detuvo a mi alrededor por un momento. Mi primer impulso fue apoyarme en una pared por temor a que mi ansiedad me jugara una mala pasada. Aún sin saber a quién se estaba refiriendo, sentí la enorme necesidad de estar segura, de afianzarme a algo, de que el mundo no fuera tan rápido.

Después del impacto e intentando asimilar lo sucedido, no hacía más que preguntarme a mi misma cómo puede haber personas con tan poca delicadeza. Y aún hoy, un día después, es algo sobre lo que mi cabeza no puede dejar de ocuparse y preocuparse. Siento que se veces se habla de la vida y la muerte con demasiada ligereza. Si bien es cierto que estos temas ya no son tabú como antaño, creo que algo muy distinto es dar a conocer la muerte de alguien tan fríamente que aún me vuelva a preguntar a mi misma si me van a consolar con la típica frase “desde el cielo estará cuidándote”.

Quisiera regresar a mi niñez pero eso es imposible. Tan sólo pido un poco de delicadeza por favor.

“Cuida tus palabras, porque lo que para ti es algo insignificante, para otro es un daño.”
-Autor desconocido

Desconexión

Desde hace unos días estoy en mi refugio de la montaña, y a decir verdad, no podían estar resultando mejores. Bueno, aquí quizás tenga que hacer un inciso pues, si bien disfruto al máximo de la compañía de mi hermana y sobrinos cuando vienen de vacaciones, lo mismo hago con la paz, silencio y serenidad que me transmite la naturaleza. Y así, el preludio de unos días tranquilos pasó a hacerse realidad. Aún quizá acostándome demasiado pronto, el silencio me acoge hacia un sueño sumamente reparador. Al despertar, el paisaje de la montaña desde mi cama me llena de un gran optimismo para comenzar el día. Tras un placentero desayuno y las tareas matutinas, la jornada me resulta demasiado breve sentada en el balcón disfrutando del paisaje que me rodea, acompañádolo de alguna breve caminata.

A pesar de conocer cada rincón como la palma de mi mano, observo las casas, calles, montañas y atardeceres como si los viese por primera vez. Mi cámara no deja de disparar instantáneas intentando atrapar cada segundo de mi estancia aquí, que ahora desearía no tuviese fin. Pero tengo que ser realista; del mismo modo que ahora me parece un lugar idílico, seguramente no me pareciese tanto llegado el tiempo en el que los árboles se quedan desnudos, la noche gana horas al día y apenas quedan dos casas habitadas. Más tarde, pasados los vientos del sur y recogidas las castañas, llegará el agua y el frío, para comenzar más tarde con las primeras nevadas.

Me gusta la naturaleza en todas sus facetas, pero si tuviese que elegir una estación para que fuese eterna, sin duda serían indistintamente la primavera y el verano, por encontrarse ésta en su máximo esplendor. Me deleito paseando bajo la sombra de los enormes árboles, escuchando el sublime concierto de los pájaros como interminable banda sonora, escuchando el murmullo del río o mirando fijamente el ocaso del sol en el horizonte. Y así, busco la paz en espacios que pueden ponerme en contacto conmigo misma.

“La tranquilidad y el silencio son dos cosas que no tienen precio.”
– Anónimo

Imagen de autoría propia.

Eligiendo el camino

Solemos tener como absurda meta el conseguir nuestros objetivos al primer intento; si finalmente esto no es así, lo veremos como un fracaso. Y, aunque hoy en día nos encontremos plenamente satisfechos con nuestra vida, tan sólo tendremos que detenernos y pensar en todo el camino recorrido hasta llegar donde hoy nos encontramos. Así haya sido más fácil o más difícil, siempre habremos tenido múltiples opciones (puede que hoy ya en el olvido) las cuales quizás, con mayor o menor fortuna, nos hubiesen llevado a otros destinos.  Aquella beca universitaria que rechazamos por asustarnos la idea de pasar un año en el extranjero; esa oferta de trabajo que suponía un traslado; la compra de ese piso que, si bien era el idóneo, estaba demasiado apartado del centro y un sinfín de oportunidades rechazadas.

Y aún así, de cuántas de esas decisiones nos hemos podido arrepentir… Bien fuese por miedo o simplemente indecisión, tomamos el camino equivocado en el que nos encontramos perdidos por un tiempo, dudando entre si continuar hasta el final sería buena idea o, si por el contrario, dar marcha atrás y reemprender ese sueño apartado sería la mejor opción. Y por el contrario, en tantas otras ocasiones el camino elegido nos llevó a buen puerto. Y es que a veces deberemos de preguntarnos si esos sueños a los que aspiramos son factibles o tan sólo fruto de nuestra imperiosa imaginación.

En más de una ocasión me he encontrado en esa tesitura, (como probablemente os haya ocurrido a muchos de vosotros que estáis ahora leyendo estas líneas), dudando entre si decantarme por el camino fácil (aquel más cómodo y que menos trabajo requiere) o el que exige demasiado esfuerzo (ese que se convertirá en un proyecto de crecimiento personal y superación). Probablemente sea este el que tenga un resultado triunfante, pues el éxito no suele venir en un paquete de regalo.

Continuamente nos encontramos en encrucijadas que nos ofrecerán múltiples oportunidades. La elección de nuestro camino sólo dependerá de dónde queramos llegar y del esfuerzo que queramos poner en conseguirlo.

“Nadie encuentra su camino sin haberse perdido varias veces.”

– Desconocido

Imagen http://www.pexels.com

Momentos difíciles

Cuando menos lo esperamos todo puede dar un giro de 180 grados. En tan sólo un segundo todo puede cambiar, y podemos tener incluso la sensación de que el suelo tiembla bajo nuestros pies. Todos los objetivos conseguidos se desvanecen como un castillo de naipes, y eso añadido a la muerte inesperada de alguien demasiado joven  te ciega la vista hacia el futuro como cuando nos quedamos fijamente observando un potente foco luminoso. Son esos momentos difíciles en los que uno necesita tiempo para reflexionar y aceptar los cambios, de mirar atrás y valorar hasta dónde hemos llegado; de tomar fuerzas para volverlo a intentar, y de recordar bonito sin llegar al olvidar.

Han pasado algo más de tres semanas desde mi último post, tiempo necesario de reflexión para poner todas las ideas en orden e intentar convencerme de que todas las ideas catastrofistas que revolotean por mi mente no son más que eso, pensamientos negativos que necesito desterrar. Porque ahora precisamente no es tiempo para dejar de intentar. Y es que, después de muchos pasos hacia adelante, de “pequeños grandes” avances en mi enfermedad, de pronto tuve dos síncopes en una semana. Y por increíble que parezca, cuanto más se espacian estos, una nueva recaída la vivo como una derrota, cuando quizás debería tomarla como una nueva oportunidad de empezar “desde cero”. Y esto, unido al extremo cansancio con el que me quedo después de los desmayos (como si un extraño ser absorbiese toda mi energía), me empujó a un tiempo sabático.

Pero ni puedo ni quiero victimizarme; al fin y al cabo, cada experiencia vivida es un aprendizaje. Esto me ha llevado a estar donde estoy en este preciso instante; a aprender cada día más maneras de afrontar y superar mi enfermedad, a mirar hacia mi interior y ser consciente de mis emociones en cada momento, para así poder manejarlas de manera adecuada y de esta forma, entre aprendizaje y aprendizaje, crear este espacio que hoy comparto con tod@s vosotr@s.

“Tiempos difíciles no son los tiempos para dejar de intentar.”

– Ray Owen

Imagen http://www.pexels.com

Blogger Recognition Award

Tengo que agradecer a Alquimia del espíritu por haberme nominado para el premio Blogger Recognition Award. Os invito a pasar por su blog, donde encontrareis pensamientos y experiencias venidas a lo largo de un camino de crecimiento personal.

La aceptación de este premio conlleva algunas reglas que paso a detallar:

1.- Publicar un agradecimiento al blog que te ha nominado e insertar un enlace a su blog.

2.- Escribir un post para dar a conocer el reconocimiento recibido.

3.- Contar el nacimiento del blog propio.

4.- Dar consejos a los nuevos bloggers.

5.- Nominar a 15 blogueros.

6.- Comentar sobre el blog que te ha nominado y proveerle un enlace a su blog.

Relatos desde mi ventana nació con el propósito de compartir mis sentimientos, emociones y reflexiones a lo largo de mi vida. También como un reto terapéutico para expresar todo aquello que me resultaba tan difícil hacer de otra manera. Sin duda, fue una gran decisión recogida y animada por la gente que me quiere, y no podía haber resultado mejor. No sólo me deleito en el placer de escribir sino que, además, me ha dado la oportunidad de conocer personas de diversos países, culturas y religiones.

No me considero la persona adecuada para dar consejos a los nuevos bloggers, pues aún estoy empezando esta aventura y aprendo día a día. Si acaso tan sólo puedo hablar de mi propia experiencia que es la de contar historias desde el alma. Cada relato es un trozo de mí, con sus virtudes y sus defectos. Tan fácil, tan difícil…

Acepto el premio de buen grado, dando paso a mis nominados:

1.- Ana Carranza .
2.- Helicon .
3.- Francesco Marchetti.
4.- El último blues.
5.- Desgranante.
6.- Júlia García.
7.- Joaquín Ramón Franco López.
8.- Eva.
9.- Pensamientos en la noche.
10.- El blog de Úrsula.
11.- Daniele Corbo.
12.- Los relatos de Moisés.
13.- Alberto Iranzo.
14.- Dulce Delgado.
15.- Roberto Nicolini.