Deja que me quieran

Deja que me quieran tal y como soy. Todos necesitamos amar y ser amados, dar y ser obsequiados, volar y soltar cadenas, apoyar y ser sostenidos… ¿Quién puede entender el camino de la vida sin ser acompañado?. Y no me refiero sólo al amor físico; más allá de eso me refiero al amor sin condiciones, sin fechas señaladas, aquel que no espera nada del otro, el que te da la mano y te acompaña sin preguntar cuál es el destino… Aquel en cuyos ojos se refleja tu alma.

Sin embargo, siempre se interpone algún obstáculo en mi singladura que me recuerda quién soy, o mejor dicho, quién no soy; esa sombra que, inversamente proporcional a mi estatura se me antoja imponente. Mi pecho contiene la respiración y el corazón se acelera, el mismo que se siente encadenado. Ese que no se encuentra cuando se mira en el espejo, que se empequeñece al sentirse aludido, que se sonroja al percatarse de una mirada furtiva.

Mi corazón se ha acostumbrado a quedar rezagado, llegando a mantener la firme idea de que no es digno de ser amado. Y es que soy algo impulsiva, un tanto soñadora, un poco “genio y figura” y simplemente vivo el “hoy”. Deja que me quieran tal y como soy.

 

“Sabrás que te aman de verdad cuando puedas mostrarte como eres sin miedo a que te lastimen.”

– Walter Riso. Escritor y psicólogo clínico

Imagen http://www.pexels.com

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