Sensibilidad

No quiero que me mires
Ni tan siquiera de reojo
Que puede que tú no lo notes
Pero en un momento me sonrojo.

No quiero que me escuches
Pues no hago más que divagar
Solo quiero que mi silencio ansíes
Y así juntos poder estar.

Que en este mundo hay mucho ruido
Y yo tan sólo quiero susurrar
Todas mis ilusiones a tu oído
Y así juntos poder soñar.

Pintaría un cielo con colores suaves
Para después poderlo emborronar
Que siempre llegan las largas tardes
En las que siempre nos apetece llorar.

Y es que por todo lloro
No lo puedo evitar
Tanto como me enamoro
Para luego volverte a olvidar.

Sensibilidad que por todo me conmueves
Déjame un momento vivir en paz
Que mis emociones siempre remueves
Y tan sólo pido serenidad.

No quiero que me mires
Ni tan siquiera de reojo
Que puede que tú no lo notes
Pero en un momento me sonrojo.

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Para ti

Perdona que no te crea
No es que no confíe en ti
Pero a veces mi mente flaquea
Y no me permite creer en mí.

Que te tengo en alta estima
Esa estima que en mí perdí
Que mi alma se creyó ilegítima
Y al diablo yo se la vendí.

Que no soy merecedora de tu afecto
Ni de tus dulces risas o largos desvelos
Siento que con el mundo no conecto
Se van apagando poco a poco mis anhelos.

Que siempre me consideré pequeña
En un mundo de altos vuelos
Y aún hoy me siento extraña
Batallando contra mis propios duelos.

Que siempre quise hacerme mayor
Esperando perder cualquier complejo
Y con los años me hacía menor
Haciéndose ellos más viejos.

No he llegado a conocerte
Y aún te sigo esperando
Que es más grande la pena de perderte
Que la desesperanza de no haberte encontrado.

Sólo necesito que me digas
Que confías en mí con los ojos cerrados
Que yo soy mi peor enemiga
Y que tú vas a ser mi gran aliado.

Perdona que no te crea
No es que no confíe en ti
Pero a veces mi mente flaquea
Y no me permite creer en mí.

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Sin red

Siento un nudo en el estómago
Estoy entre la espada y la pared
De pronto me siento como un náufrago
Siento caer sin red.

Creía estar en suelo firme
Después de andar caminos embarrados
Y tan sólo quería convencerme
De que todo había terminado.

Y me siento avergonzada
Por no saber decirte
Por qué me siento aprisionada
Sin conseguir mentirte.

Y si bien curaría mi alma
Qué precio debo pagar
Siento no merecer la calma
Entre esta tormenta en el mar.

Que mi barco sigue a la deriva
Creyendo ver faros en la lejanía
Que me salvan de mi mente cautiva
De esta infinita agonía .

Pero el miedo impide liberar
Tantos momentos olvidados
Y hay tanto que querría contar
Pero mis labios están sellados.

Y si recuerdo quisiera olvidar
Y el olvido se me hace amargo
Que no sé si es mejor ignorar
Así como vivir en un eterno letargo.

Siento un nudo en el estómago
Estoy entre la espada y la pared
De pronto me siento como un náufrago
Siento caer sin red.

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Miedo

Mañana me enfrentaré a mis miedos
Esos que tanto me han paralizado
Que aún hoy siento que no puedo
Y en mi vida todo permanece estancado.

Sé que debo enfrentarme
Que ni tan siquiera debería pensarlo
Que al confort no debo aferrarme
Y que el miedo debo afrontarlo.

Lucho contra monstruos inexistentes
De esos que tienen cuatro cabezas
Y aunque sé que sólo están en mi mente
Aún me encuentro sin entereza.

Pero un día me levantaré
Cuando menos me lo espere
Y a ese miedo derrotaré
Haciendo que mi peso aligere.

Que mucho pesa esta mochila
Que muchas ansiedades he ido guardando
Y me he propuesto ponerlas en fila
Para una a una irlas aniquilando.

Que no fue un placer conocerlas
Que no fue grato dejar pasar los años
Que ha llegado el momento de vencerlas
Y no permitir que sigan haciendo daño.

Que el monstruo vino a verme
Pero ya se ha quedado demasiado rato
Que para un momento es algo que previene
Pero no le quiero, aunque sea algo innato.

Mañana me enfrentaré a mis miedos
Esos que tanto me han paralizado
Que aún hoy siento que no puedo
Y en mi vida todo permanece estancado.

“El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.”
– Nelson Mandela (Abogado, activista contra el apartheid, político y filántropo sudafricano)

Lluvia

Lluvia que suavemente caes
Deslizándote sobre mi piel
Pena que hacia mí traes
Sabor amargo como la hiel.

Abres el cajón de las lágrimas
Guardadadas con candado y cadena
Perturbando la salud de mi ánima
Cumpliendo así larga condena.

Lluvia que con fuerza caes
Haciendo surcos sobre mi semblante
A la melancolía y pesadumbre atraes
Haciendo mi pesar incesante.

Cierras tus ventanas al sol
Opacas la luz de la esperanza
Tienes las fuerzas de un crisol
Defiendiendo tu terreno a ultranza.

Lluvia que persistente caes
Anclando en mi ánimo la pereza
Alegría que de mi corazón sustraes
Déjame sólo fuerza y entereza.

Apareces aún cuando el sol brilla
Y cuando menos espero tu presencia
Recompongo mi corazón con barro y arcilla
He intento recuperar mi esencia.

Lluvia que siempre consigues
Que mis ojos envidien tu caer
Que lágrimas sobre mis mejillas derrames
Deja a mi alegría renacer.

“Me gusta caminar bajo la lluvia porque nadie puede ver mis lágrimas.”
– Charles Chaplin (Actor, humorista, compositor, productor, guionista, director, escritor y editor inglés)

 

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Desconcierto

Desconcierto que entre ti me muevo
Como el vaivén de las olas del mar
Contigo y sin ti muero
Ya no tiene razones mi penar.

Pasan los días sin condena
Y anclado sigue mi adormecimiento
Que el tiempo no entiende de desaliento
Ese que a mi alma se encadena.

Pensamientos vienen y van
Como hojas que bailan en su caída
Proyectos que nunca cuajan
Porque no creen en su valía.

Tanto tiempo caminando
Para llegar a este objetivo
Y ahora me encuentro llorando
Pues no me resulta sencillo.

La vida estuvo dormida
Pero el reloj no se detuvo
Me siento una niña perdida
Trasladada a un tiempo futuro.

Confusión es lo que tengo
No sé si hago bien o mal
Dudo si voy o vengo
Creo que ya no puedo razonar.

Porque no sé qué es lo que he hecho
No entiendo cuál ha sido mi maldad
Siempre la desilusión está al acecho
No quiero vivir en mi soledad.

Desconcierto que entre ti me muevo
Como el vaivén de las olas del mar
Contigo y sin ti muero
Ya no tiene razones mi penar.

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Vida

Se fueron aquellos días
Que tanto me hicieron disfrutar
Vida que en mí infundían
Y hoy sólo me apetece llorar.

Tristeza que a mí has venido
Sabiendo que estás de más
Sobrepeso en mi corazón afligido
Me pregunto por qué no te vas.

No sé que esperas de mí
Nunca aprendo la lección
Parece ser que para la amistad
Yo soy como un venenoso aguijón.

Me vestí con mi mejor sonrisa
A todo le puse ilusión
Pero todo fue como una ligera brisa
Que suavemente tocó mi corazón.

Vida que te estoy pidiendo
Que tengas por mí piedad
Que en vida me estoy muriendo
Acostumbrada a tanta soledad.

Que sólo necesitaba abrigo
De una amistad sin condición
Y él se negó a ser mi amigo
Por temer sufrir su corazón.

Vida que tensas mis penas
Sin tener mayor compasión
Sólo quería tener jornadas amenas
Y compartir momentos sin mayor ilusión.

Acostumbrada a mi compañía
Peino suavemente mi pelo
Que mañana encontraré la alegría
Donde hoy sólo veo desconsuelo.

Se fueron aquellos días
Que tanto me hicieron disfrutar
Vida que en mí infundían
Y hoy sólo me apetece llorar.

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Incomprensión

Siempre traté de explicarte
Cuáles eran mis sentimientos
Y no queriendo defraudarte
Siempre veías quejas sin fundamento.

Siempre traté de decirte
Cuánto necesitaba tu aliento
Y cuando más necesitaba sentirte
Más lloraraba mi pena hacia mis adentros.

No es cuestión de presencia
No es cuestión de dinero
Al final sólo buscaba la esencia
Que sacara mi mente del agujero.

Que la mente es muy caprichosa
Y puede esgrimir grandes razones
Que puede una sentirse dichosa
Aún no viviendo entre algodones.

O puede sentirse la mayor víctima
Viviendo entre nubes de colores
Que para ella es una diferencia mínima
Cuando no atiende a vagas cuestiones.

Siempre teniendo que dar motivos
Motivos que para mí no tengo
De por qué un día es soleado
Y al otro está lloviendo.

Tan sólo un día entendí
De dónde venía éste gran desconsuelo
Ésta maraña de emociones
Éste vivir en infinito duelo.

Y entonces traté de explicar
No fue fácil, te lo prometo
Y aún así preferiste obviar
Pues para ti no era fácil el reto.

Como siempre me vi de nuevo
Reflejada ante el espejo
Ese que refleja la imagen
De este debilucho cuerpo.

Qué olvidada tienes mi mente
Cuánto te ufanas en lo somero
Siendo el interior lo más importante
Que puede uno encontrar en el mundo entero.

Siempre traté de explicarte
Cuáles eran mis sentimientos
Y no queriendo defraudarte
Siempre veías quejas sin fundamento.

Siempre traté de decirte
Cuánto necesitaba tu aliento
Y cuando más necesitaba sentirte
Más lloraraba mi pena hacia mis adentros.

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Abrazo

Ayer recibí un abrazo
De esos que se dan con el corazón
Y aunque para mí quise guardarlo
El tiempo se lo llevó.

Cuánto tiempo hacía
Que no tenía esa sensación
Ese amor inesperado
Que mi alma pedía con desazón.

Y tan sólo sucedió
Que después de algún tiempo
Ante ti me presenté
Y la alegría invadió el momento.

Nunca pude imaginar
Recibir tal encuentro
Me sentí agarrada a la vida
De pronto fui la princesa del cuento.

Que sólo necesitaba eso
Algunos cálidos abrazos
Que con suavidad y silencio
Recompongan mis pedazos.

Abrazos de amistad
Abrazos inesperados
Abrazos de cariño
De esos nunca se está sobrado.

Abrazos que me den aliento
Y que entre las nubes me hagan ver el sol
De esos con los que grite mi alma
Que para silencio, yo.


“Dice la tradición que cada vez que abrazamos de verdad a alguien, ganamos un día de vida.”

– Paulo Coelho, novelista, dramaturgo y letrista brasileño.

 

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Odio

Vivir sin vivir
Respirar ahogándome a cada bocanada
Perdonarme cada día la vida
Esperando un día no sentir nada.

Siempre sentí tu odio
Da igual lo que pasara
Sintiéndome presa entre tus abrazos
Engañandome a mí misma con tus miradas.

Odio que fuiste enseñando
Que hacia mí misma deseara
Preguntándome para que servía mi vida
Si por ti no era amada.

Recordando continuamente mis defectos
Como si en ti no fallara nada
Alabando mis desaciertos
Haciendo que de todo dudara.

Aislándome del mundo
Porque yo no era demasiado humana
Avergonzándote de mi presencia
Al no creerme suficiente adiana.

Siempre sentí que algo no iba bien
Creyendo, cómo no, que era yo quien fallaba
Pero la distancia me ha hecho ver
Que sólo era un juguete que estorbaba.

Miradas que me matan
Cuando de reojo busco tu presencia
Ahora quiero dejarlas lejanas
Y sentirme tranquila en tu ausencia.

Que un vuelco ha dado mi corazón
Cuando mi mente, jugando traviesa
Ha recordado con gran desazón
Una horrible experiencia.

Vivir sin vivir
Respirar ahogándome a cada bocanada
Perdonarme cada día la vida
Esperando un día no sentir nada.

Siempre sentí tu odio
Da igual lo que pasara
Sintiéndome presa entre tus abrazos
Engañandome a mí misma con tus miradas.

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