Libertad

Nunca supe a ciencia cierta
Cuál era el mal que me aquejaba
Y cuando menos lo esperaba
Me escapé de mi isla desierta.

Esa isla en la que tantos años me refugié
Cual niño asustado de la vida
Y en la que de aún sintiéndome perdida
Nunca me podía desprender.

Veía la vida a través del cristal
Y escribía relatos desde mi ventana
Formándose en mi pecho un vacío abismal
Sintiéndome de este mundo forana

Ahora exprimo cada segundo
Como si del último de mi vida se tratara
Sintiéndome parte del mundo
Navegando con mi barquita por el abra

Porque la vida se vive una vez
Y mucho tiempo dejé que pasara
Y aún no queriendo volver a la niñez
Sólo quiero vivir lo que me falta.

Aquello no vivido en su momento
Ahora con más quietud del alma
Que todo de una vez resultaría violento
Al no estar acostumbrada.

Sonrisas, risas y carcajadas
Lágrimas,  lloros y lamentos
Por esa ilusión lograda
O por ese sueño descontento.

Sentir la brisa del mar
O el cálido sol de la montaña
Pintar de colores el alfeizar
Y llenar de flores la ventana

Correr como un niño por el prado
O zambullirme en la poza cercana
Cantar en la romería a grito pelado
O subir a la torre y tocar las campanas.

Quiero sentir la libertad
Y desahogarme de tanto tiempo encarcelada
Que aunque esto fuese por propia voluntad
Nunca fue la opción deseada.

Libertad por sentirme libre
Libertad por sentirme liberada
Libertad por haber vuelto a la vida
Libertad por la libertad lograda.

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Recuerdos del pasado

Cuánto tiempo transcurrido
deseando volver a este lugar
Un largo año de vivencias varias
Pero hoy sólo quiero celebrar.

Celebrar los buenos momentos
Que aquí me hiciste pasar
Y aunque un día fue lamento
Hoy sólo me queda disfrutar.

Disfrutar del silencio que me abraza
Del susurro del río que me calma
Del canto de los pájaros que me inspiran
Y de las largas caminatas.

Sonidos, olores y paisajes
Que devuelven la memoria a mi niñez
Esa que creí perdida
Y hoy vuelve con toda su nitidez.

El paisaje que me rodea con sus altas montañas
El olor a hierba recién segada
El traqueteo de los carros por el camino empedrado
Y el aroma a manzanilla recién cortada.

Los despertares en el mullido colchón de lana
Y el acompasado martilleo tallando alguna albarca
De aquel humilde artesano que trabajaba la madera
Como si de tan solo barro se tratara.

Colodras, rastrillos o morteros
Jarras, vasos o cucharas
Viajaban por el mundo entero
No sin antes escuchar su historia.

Historia que escuchaban con deleite
Toda gente foránea
Que aunque sólo fuese un pequeño disfrute
Al artesano se le llenaba el alma.

Cuánto tiempo transcurrido
deseando volver a este lugar
Un largo año de vivencias varias
Pero hoy sólo quiero celebrar.

Celebrar los buenos momentos
Que aquí me hiciste pasar
Y aunque un día fue lamento
Hoy sólo me queda disfrutar.

Fotografía de autoría propia 

Acuerdo con el pasado

Alzo mi mirada al cielo
Buscando tu sonrisa entre las nubes
Y aunque sé que es un absurdo consuelo
De sueños también se vive.

Hace tiempo que me encuentro triste
Pues el dolor de tu ausencia aumenta sin parar
No pude llorar cuando te fuiste
Y aún nada ni nadie consigue aliviar mi pesar.

Cada trino de pájaro me hace volver la mirada
Pensando que es tu alegre llamada
Diciendo que ya estás aquí
Pero tan sólo es una falsa esperanza.

Esperanza de volver a vivir lo vivido
De poder retroceder en el tiempo
De recordar cada segundo
Y querer llegar con el pasado a un acuerdo.

Hay momentos que permanecen nítidos
Hace tiempo se ancló memoria
Como si el tiempo se hubiese detenido
Y no quisiese continuar la historia.

Porque sin ti ya nada es lo mismo
Nada vivo con tanta intensidad
La vida es un eterno abismo
Que se pierde en su inmensa profundidad.

Mi frágil y quebradiza memoria
Quedó anclada en tu recuerdo
Daría toda mi penuria y gloria
Por llegar con el pasado a un acuerdo.

Fotografía de autoría propia 

Soy como soy

Siento que la distancia entre nosotros se hace abismal
Así como el sol y la nieve se declararon eternos enemigos
Sentirnos cerca nos hiela hasta necesitar abrigo
Y mientras, en mi pecho, siento un desgarro animal.

Soy como soy y no quiero cambiar
Porque creo que en este juego ya puse mi parte
Y aunque pienses que aún nos queda mucho de lo que hablar
Yo ya no quiero más defraudarte.

Porque no dejo de sentirme culpable
Y aún no sé cuál fue mi delito
Intento siempre mostrarme amable
Pero todo parece caer en un vacío infinito.

Soy como soy y no quiero cambiar
Porque ya mucho moldeé para volver a encontrar mi camino
Y quizás simplemente sea nuestro destino
No volvernos a encontrar.

Y no te imaginas lo que me cuesta
Hacer esta desgarradora reflexión
Siempre pensando que nuestros lazos eran una segura apuesta
Al final se acaban dañando de sufrir tanta tensión.

Soy como soy y no quiero cambiar
Cómo decirte que tampoco pretendo ser infalible
Sólo quiero llegar a un punto en el que hablar
No se convierta en algo eternamente incompatible.

“Tienes que ser la persona más valiente del mundo para salir ahí fuera cada día y ser tú mismo cuando a nadie le gusta quién eres.”
– Matthew Dicks (Novelista, narrador, columnista, dramaturgo y blogger estadounidense)

Déjame decirte

No me protejas de la vida, pues eso no hace más que aumentar mis miedos.
No cortes mis alas, pues así no podré surcar nuevos cielos.
No decidas por mí, porque eso multiplicará mis dudas.
No me recuerdes mis fracasos pasados, pues eso amenazará experiencias futuras.

No dudes de mis propias dudas, ya que de ese modo dudará aún más mi mente.
No aumentes mi culpa, pues ya lucho con ello diariamente.
No me pongas límites, pues intento derribar barreras.
No me pongas cotos, pues me gusta cruzar fronteras.

No me trates como a una niña, viviendo en continua riña.
No me trates como un adulto, pues aún me queda mucho por aprender.
Déjame decirte lo mucho que te quiero,
Déjame decirte lo mucho que ahoga tu querer.

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Encontrándome a mi misma

Hace un tiempo que me encuentro perdida. Mi cansancio (tanto físico como mental) y mi falta de motivación no reflejan ni tan sólo un ápice de quien realmente soy. Lo que al principio parecía una simple astenia primaveral se prolonga en el tiempo y mella aún más mi ánimo. Día tras día intento encontrar un alivio en aquello que me llenaba y me hacía tan feliz, como escribir, leer, escuchar música, pasear, disfrutar de la naturaleza… Pero hoy me empeño en ver todo eso  como algo inane, trivial, sin importancia alguna.

Quisiera plasmar tantos pensamientos, sentimientos, emociones…; pero aún así, pareciese como si el folio y yo estuviésemos en una guerra continua, yo deseando llenarlo y él resistiendo por permanecer en su impoluta blancura.

No sé qué quiero, no recuerdo qué estaba buscando, el camino hacia el que me dirigía se va llenando de brumas…  Rebusco entre todo aquello que ayer me alentaba a seguir, que llenaba mi alma con cada bocanada de aire; releo mis propios escritos sin reconocer la ilusión que una vez plasmaban. Me miro en el espejo y el reflejo me devuelve una sutil silueta de la persona que fui.

Siento tanto y  no siento nada. Mi tristeza se acomoda en el sofá y deja pasar las horas y los días, esperando que llegue la noche para dejarme abrazar por Morfeo.

Necesito volver a encontrarme. Realmente no sé en qué cruce me perdí.

“Es un magnífico primer paso el ser capaz de reconocer qué es lo que te hace feliz.”

– Lucille Ball (Comediante, actriz, modelo y productora ejecutiva estadounidense)

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La música de la vida

Muchos momentos de nuestra vida los recordamos con una melodía de fondo, de tal forma que, cada vez que resuenan esas notas en nuestra cabeza, al instante capturamos esa imagen del pasado. Una Balada nos devolverá el recuerdo de un momento romántico, un Fado nos despertará melancolía, el Blues removerá la tristeza, el Pop la alegría, y así con todo tipo de géneros musicales. De esta manera, según el estado de ánimo en el que nos movamos, buscaremos las notas que nos acompañen. Y en otras tantas ocasiones, cuando la tristeza nos ahogue, la música se convertirá en nuestra aliada. Escogeremos con cuidado aquellas letras que sepan expresar el motivo que nos tiene encogido el corazón, palabras que en esas ocasiones nos resultan tan difícil escoger.

Y a través de la música las emociones se mecerán cual barca baila suavemente sobre la superficie del mar; se transformará en el hilo conductor que nos ayude a liberar todo aquello que se encuentra en el lugar más recóndito de nuestra alma y así, poder expresarlo mediante risas o lágrimas, gritos o silencio, movimiento o quietud…

“La música expresa todo aquello que no puede decirse con palabras y no puede quedar en el silencio.”

– Víctor Hugo

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Aniversario de plata

Mañana es tu cumpleaños pero me he querido adelantar; dicen que así llegan las sorpresas, cuando no te las puedes imaginar.

Aún me cuesta tanto dejarte de llamar “mi niña”… Y es que cada vez que pienso en ti mi memoria no puede evitar retroceder todos esos años; los mismos que han pasado tan deprisa que tan sólo mi reflejo en el espejo me recuerda que ya se fueron.

Sin embargo, aún recuerdo con total nitidez aquel día de febrero en el que con tu llegada me convertí en tía. Y desde entonces presumo de tal título allá por donde vaya. Poco pude disfrutar de ese olor a bebé que pronto inundó la casa, de ese cuerpo pequeñito que hacía temblar mis brazos y de tus primeras sonrisas que llenaban mi alma. Pero más tarde, los momentos compartidos lo compensarían con creces. Como aquel invierno durante el cual me confiaron tus cuidados; sin duda, uno de los más felices que recuerdo. Te despertaba cada día con mis besos e íbamos felices camino a la guardería. A media mañana, desde la ventana, peleaba buscándote entre tanto niño jugando y corriendo en el patio; y siempre conseguía encontrar esa cabellera rubia recogida en tu coleta preferida. Y las tardes volaban entre risas y juegos…

Pronto empezaste a mostrar tu carácter tímido y tu gran sentido de la lealtad. Tanto es así que aún hoy conservas en las que entonces fueran compañeras de pupitre las mejores amistades, convirtiéndose casi en “compañeras del viaje de tu vida”.

Responsable, comprometida, valiente, perseverante… También con un poco de carácter y un tanto cabezota (justo en lo que dicen te pareces a mí). Pero ¿acaso no es eso precisamente lo que da personalidad?. Sea como fuere, siempre tú. Tan única mi niña que si no existieras habría que inventarte.

Mañana es tu cumpleaños pero me he querido adelantar; dicen que así llegan las sorpresas, cuando no te las puedes imaginar.

Felicidades mi niña.

“El éxito es como llegar a ese cumpleaños tan esperado y descubrir que sigues siendo exactamente la misma persona.”

– Audrey Hepburn

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Deja que me quieran

Deja que me quieran tal y como soy. Todos necesitamos amar y ser amados, dar y ser obsequiados, volar y soltar cadenas, apoyar y ser sostenidos… ¿Quién puede entender el camino de la vida sin ser acompañado?. Y no me refiero sólo al amor físico; más allá de eso me refiero al amor sin condiciones, sin fechas señaladas, aquel que no espera nada del otro, el que te da la mano y te acompaña sin preguntar cuál es el destino… Aquel en cuyos ojos se refleja tu alma.

Sin embargo, siempre se interpone algún obstáculo en mi singladura que me recuerda quién soy, o mejor dicho, quién no soy; esa sombra que, inversamente proporcional a mi estatura se me antoja imponente. Mi pecho contiene la respiración y el corazón se acelera, el mismo que se siente encadenado. Ese que no se encuentra cuando se mira en el espejo, que se empequeñece al sentirse aludido, que se sonroja al percatarse de una mirada furtiva.

Mi corazón se ha acostumbrado a quedar rezagado, llegando a mantener la firme idea de que no es digno de ser amado. Y es que soy algo impulsiva, un tanto soñadora, un poco “genio y figura” y simplemente vivo el “hoy”. Deja que me quieran tal y como soy.

 

“Sabrás que te aman de verdad cuando puedas mostrarte como eres sin miedo a que te lastimen.”

– Walter Riso. Escritor y psicólogo clínico

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Dudas

Dudo de todo, hasta de mis propias dudas. Dudo de mis emociones, sentimientos, modos de actuar; dudo sobre si debo dudar o acaso la duda emborrona más la propia duda.

Tras un período de dudosa seguridad, de pronto me encuentro envuelta entre una espesa bruma que apenas me permite ver un paso adelante. Simplemente trato de hacer aspavientos  con mis brazos en un alarde de despejar el camino y ordenar mi mente para así encontrar de nuevo el camino perdido.

Siento que mi propia historia se tambalea, como si tratase de mantener el equilibrio de la misma manera que el  funambulista anda sobre la fina cuerda. Mis recuerdos no me pertenecen, mis emociones se burlan de sí mismas y mis sentimientos dudan sobre si ser o no ser.

Siento continuamente una fría espada sobre mi frágil cuello, perdonándome la vida día tras día. Dudo de todo, hasta de mis propias dudas.

“El que nada duda, nada sabe.”

– Proverbio Griego

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